Tu smart TV monitorea todo los programas que ves y lo que pasa en tu habitación

El precio de los televisores inteligentes (smart TVs) se ha reducido considerablemente en los más recientes meses, aunque esto tiene poco que ver con ofertas o grandes cantidades en stock de estos dispositivos. Acorde a especialistas en seguridad en redes, la explicación tiene que ver con la recolección de información, pues al igual que Google y otras grandes compañías tecnológicas, los fabricantes de smart TVs están estrechamente relacionados con la recopilación de hábitos de consumo y venta de datos de los usuarios.

Un reciente experimento que involucra a los principales fabricantes de smart TVs demostró la forma en la que las compañías registran prácticamente toda la actividad de los usuarios. Si bien esta actividad de recolección de datos no compromete detalles financieros o búsquedas en Internet, las compañías pueden usar la información recolectada para crear detallados perfiles de los usuarios, lo que puede ser muy útil para las compañías anunciantes dispuestas a pagar cantidades irreales por esta información.  

Lo peor del caso es que, aunque esta es una conducta cuestionable, las compañías no están incurriendo en alguna práctica considerada ilegal, pues estos dispositivos cuentan con permiso para recolectar información de forma predeterminada. Si  bien los usuarios pueden deshabilitar estas configuraciones predeterminadas en cualquier momento, lo ideal es que, de forma predeterminada, estos dispositivos deban solicitar autorización expresa del usuario para recolectar sus datos, mencionan los expertos en seguridad en redes.  

Las compañías toman pequeñas grabaciones y capturas de pantalla de los televisores para ser analizadas por algo llamado sistemas de reconocimiento automático de contenido, una tecnología desarrollada hace casi diez años.

¿Cómo funciona esta tecnología?                                                                                                

Después de tomar estos registros, la smart TV  los convierte en decenas de fragmentos de pixeles dispersos por la pantalla en una serie de números, que después será enviada a los servidores de la compañía junto con los números de identificación del dispositivo.  

Posteriormente se comparan estos registros con una gigantesca base de datos de contenido previamente registrado, algo similar al algoritmo usado por la app Shazam, pero aplicado al video. El resultado de esta actividad es un registro diario de capturas de pantalla de diversos contenidos, los cuales son vendidos por los fabricantes a decenas de compañías de anunciantes.  Esta tecnología se encuentra en cualquier smart TV, aseguran los expertos en seguridad en redes.

Esto debería ser un escándalo de enormes dimensiones, no obstante, los fabricantes de estos dispositivos sostienen que no están incurriendo en una sola falta a cualquier ley de protección de datos, pues los usuarios autorizan sujetarse a esta actividad de monitoreo. Además, las compañías argumentan que debido al uso compartido de estos dispositivos es imposible recolectar información con el fin de definir perfiles de usuario únicos, aunque esto sólo es un pretexto, pues con la tecnología y métodos de extracción de datos disponibles en la actualidad esta no es una tarea imposible.

Acorde a los especialistas en seguridad en redes del Instituto Internacional de Seguridad Cibernética (IICS), la extracción de datos es realizada por compañías específicamente enfocadas en esta labor, mismas que vinculan los datos de consumo de una smart TV con la actividad de los usuarios vía smartphone, tabletas o equipos de cómputo. Para empeorar el panorama, muchas personas aún ignoran la importancia de resguardar su información personal, haciendo más fácil la labor de estas empresas.